Primero, hemos de concienciarnos los adultos de que, como seres humanos, formamos parte constante de un contexto social, contexto del que no podemos escapar y en el que hemos de saber interaccionar de la mejor manera posible.
Esto ocurre también en el aspecto de la conducción. No sólo aquellas personas que llevan un vehículo están formando parte de la conducción, sino todos las personas, porque tenemos alrededor coches, semáforos, pasos de peatones…y hemos de saber reaccionar adecuadamente a dichos estímulos, si no queremos causar/sufrir un problema/accidente.

1 Actividades de empatía en la conducción: Ponte en el lugar del otro.
Para que los niños puedan acercarse más a lo que los demás sienten y/o piensan, hemos de poder mostrarles la realidad con ejemplos reales, tangibles. También, suele venir bien que les expongamos a situaciones que ellos conocen.
Ejemplo de ejercicio que podemos hacer con ellos:
Les explicamos la situación siguiente:
Estamos en la escuela. Hoy es el primer día del curso. Hoy van a venir nuevos alumnos, y de edades superiores. Para organizar la entrada a la clase, la profesora ha decidido que cada grupo de niños se coloque a un lado de las escaleras que dan al piso de arriba, donde están las diferentes aulas. Cuando la profesora diga “ya”, irán subiendo hacia arriba los grupos, por edades. Primero pasarán los niños mayores, y primero los de la escalera de la derecha. Después los mayores de la izquierda, y después harán lo mismo los niños de las siguientes edades.
Empiezan a subir. Cuando ya llevan un rato subiendo, uno de los niños de la derecha, del segundo curso, se cae. Los otros niños se les caen encima, y cuando va por el tercer niño la profesora se da cuenta y viene a ayudarles. Sin embargo, los demás niños no se han dado cuenta de lo que ha pasado y siguen subiendo. Se forman atascos porque ya no siguen el orden establecido, y entonces los niños no consiguen entrar en las clases porque no tienen espacio.
Conclusión: no han conseguido su objetivo que era entrar en las aulas y cada uno en la suya, y ¿porque ha pasado eso? ya no sólo porque un niño se cayó, sino porque los demás niños que no se vieron involucrados en la caída no se fijaron en lo que pasó, por tanto no actuaron en sintonía con lo que había sucedido.

2 Actividades de concentración en la conducción: 0 distracciones
Del mismo ejercicio anterior ya tenemos a los niños con la idea de que estar atento es importante para la vida. Hemos de hacerles saber que en la conducción y en su contexto aún más, pues son situaciones donde todo sucede rápido y hay varios estímulos al mismo tiempo (esto desafía nuestra atención), y pues pueden haber serias consecuencias si no estamos atentos. Para hacerles saber esto, podemos proponerles la situación siguiente:
Un chico va a hablando por el móvil y cruza un paso de peatones sin mirar. En ese momento pasaba una bici, que ha tenido que frenar bruscamente y casi se cae, consigue no caerse. Cuando reanuda su marcha, al haber frenado bruscamente su freno deja de funcionar bien y en el siguiente cruce quiere frenar y no le funciona. Sigue hacia delante, y se cae encima de un charco enorme. Cuando cae el agua salpica a un señor que iba caminando por la acera, y por el agua deja de funcionarle su móvil, con el que necesitaba trabajar. Al no poder trabajar ese señor estuvo una semana sin poder comer.
Conclusión: si no estamos atentos mientras caminamos o estamos en cruces, aceras, plazas por donde pueden pasar vehículos…pueden suceder cosas malas a los demás, o a nosotros mismos. Para estar atentos, lo mejor es mirar bien a nuestro alrededor, dejar el móvil o lo que estemos mirando ajeno al entorno guardado durante ese trayecto, y mirar más allá de lo más cercano a nosotros: mirar al menos lo que sucede a 10 metros por delante, por detrás (mirar de vez en cuando) y por los lados nuestros.

3 Ejemplo real: bicicleta acompañado de adulto
Nada mejor que vivir ellos mismos las diferentes situaciones que puede implicar la conducción.
Primero, iremos por parques donde tan sólo hayan de cruzarse con peatones (y esquivarlos), más adelante iremos por algún cruce no muy concurrido y yendo al lado de ellos, para ver qué pretenden hacer a la hora de cruzar. En cada situación, les indicaremos qué deberían hacer, y esto durante dos o tres semanas. Después, haremos lo mismo pero yendo detrás de ellos, y dejándoles actuar por sí mismos, en caso de ver que no están reaccionando adecuadamente podremos ponernos a su lado e indicarles qué deben hacer.

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